Me enliste en la fila como un infantil y didactico concurrente; a punto de subir al omnibus sin saber su destino ni saber mi partida casi como un sueño, tal vez lo era. El asiento rigido pero comodo me recordaba al rugby de mi preadolescencia y mi posicion de extraño alejado de los demas pasajeros me olbigaba a olvidar esa nostalgia. El agotamiento quedo atras junto a la estacion y las personas en linea. Ahora estabamos en la ruta ya podia pensar, distrayendome (ironicamente) con mis propios problemas.
Del otro lado de la ventanilla, el cesped vivo y saturado se asustaba de los vientos, el paisaje monotono rodeando la autopista. Una y otra vez me introducia en una tirra comica de poco chiste. El vehiculo se detuvo lentamente con la prioridad de no alarmar a ninguno de los credulos pasajeros. No estaban simpatizados y me resultaba gracioso enteramente, lo publico siempre me divertia.
Esquive una cantimplora y dos o tres niñitos glotones por el pasillo a la salida y afuera el cesped, la temperatura y las brisas tenian la misma intensidad que la partida. El cesped saturado me hundia absolutamente pero volvi siendo mas adulto y habil que este. Observe las ruedas y lo que soportaban mientras me rascaba algunas seleccionadas partes de mi espalda. Me escoltaba una verja, una entrada de madera con visagras actualizadas y lubricadas recientemente. Antes de explorar me advirtio una corazonada, casi visual, vinculada con el detenimiento, con la pre-seleccion de mis actos instantaneos. Me advertia conservar la espontaneidad pero solo con los sesos acompañados. La acepte y senti un telon entre los troncos altisimos a los extremos de la verja. "Una introduccion a lo desconocido" pense, y aunque fui atento solo quedo en mis bolsillos, que ocasionalmente frecuentaba.
Era un camping revalsado de calor y alegria, pero no esa alegria artificial con vasos efervescentes y zapatillas de enchufes al remolque como inyecciones necesarias de suero. Felicidad y comodidad en las camas elasticas, en las manos masculinas y femeninas, en todo el ambiente. Como si ya hubiera sido fumigada por quimicos y drogas para este fin. Pero no era asi, la gente brillaba sin encimarse y nadie se disgustaba. Mis lineas sociales eran muy estrictas y sensibles pero nadie se opuso y, aunque impredeciblemente, ya estaba conversando con un calvo bronceado y su hermano de mismo corte. Ninguna charla particular o que pueda resaltar, solo su estadia alli y de cuan aprecio hay por ella. No me podia distraer demasiado, el omnibus podria... Fui interrumpido por la ruta desertica transitada solo por automoviles para mi sorpresiva mala suerte. No importaba, no llevaba equipaje y a largos kilometros se encontraba un pueblo.
No habia preocupacion alguna. Con cien pesos legales y veinte ilegales ya estaba ocupando mi estadia en este benigno y bello lugar. Con cigarrillos de novato y pasaporte nacional podia vivir ahi si quisiera pero no podia pensar con aquellos muchachos, con aquel pajarito armonioso y disgustante y con la maldita felicidad publicamente gratuira que segregaba ese lugar. Automaticamente me lance hacia ellos y me abrieron paso como dos puertas corredizas. Pero fui tan cobarde que ni siquiera me sobresalte. No lo entendia y no lo queria entender. Pedi pacificamente unos boletos y aqui en el estudio estoy por despedirme de maquillaje y corbata de la television y del mundo.
Saludos y desprecios.