Si tuviera que describir esta gran emocion y lo digo por su alcance a nivel intelectual y no por la recepcion, ya que es total y, en mi al menos, impredeciblemente desgradable. El proceso es a duras penas el que sigue:
Se parte de un pensamiento, de una idea o una imagen y se propaga como un parasito de virulana. Si tuviera un color seria plateado y revuelto en si, formando una araña (o algun insecto repetable por su capacidad de apabullar cuerpos humanos o hacer su presencia muy notable a comparacion con su tamaño). Las patas del aracnido se transforman en tus manos con ideas de autoviolencia en tus piernas con muchas pintas de querer correr hasta sudar todo tu miedo e inseguridad, y su bendito veneno se queda depositado en tu cerebelo, en tu glandula, en tu mente. En cada pensamiento o imagen renacen argumentos sadicos y de escazo nivel humano. Nada se pareceria mas a una nube de mal tiempo. Estas por naturaleza son descorativas, esteticas, homogeneas, preciosas y naturales, pero cuando esta otra se hace presente todos los terricolas ven un colosal algodon salido de las alcantarillas. Una creacion escupida por Kairos y malos presentimientos la acompañan. Sin embargo, como el tiempo corre mas lento en este estado, uno puede tomarse con calma este superlativo fin y sacar conclusiones si se admite la monstruosidad con naturalidad. Podrias creer que el amor es un vil auto-engaño para subir los niveles de adrenalina, dopamina y serotonina. Que el arte esta perdido gracias a los consumidores de basura pulp. Concluir con caminatas de una pureza casi de otro tiempo y diversas actividades que te entregaran sabiduria en forma de retratos congelados.
Por desgracia a veces se termina muy mal porque no se puede resistir. Un desequilibrio entre un dominador y un dominado como un exceso de tolerancia llevan al daño de uno o de otros. Estos dias son todo invierno y cada movimiento parece no tener fin como una gotera de hace años y no tener causa como esos choques de estatica entre personas...
Solo queda esperar sin apresurarse y mimetizarse sin ser abducido.